martes, 22 de mayo de 2012

048: Federico Mayor Zaragoza

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En el final del programa Salvados del último fin de semana, Federico Mayor Zaragoza puso como ejemplo a Rosa Parks para rebelarse contra el sistema. Aquí pongo el fragmento donde lo expone:



Federico Mayor Zaragoza también tuvo unas palabras para el movimiento de los indignados, sobre los que habló, entre otras cosas, en el programa Singulars (de lo mejor de la TV) a propósito de la presentación de su libro Reacciona!

miércoles, 16 de mayo de 2012

047: Exigimos la salida de Alemania del Euro

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Cada vez somos más los ciudadanos que asistimos con creciente pavor a los desmanes del gobierno de Alemania, capitaneado por la canciller Ángela Merkel. Alemania está ordenando a los gobernantes y responsables económicos de cada país de la zona Euro, especialmente los del sur de Europa, que cumplan con los diktats de austeridad que el ministro de Finanzas Wolfgang Schaüble y sus secuaces ordenan. La razón que arguyen es que los países del sur de Europa han recibido muchas ayudas de Alemania, y que ahora toca pagarlas, cueste lo que cueste.

Conviene recordar que el Banco Central Europeo –con sede en Fráncfort, Alemania– presta a los bancos al 1% mientras que estos mismos bancos prestan al 6% a los países que necesitan crédito para pagar la deuda. Negocio redondo. Hay un desfase del 5% muy claro que beneficia al especulador financiero. Es una situación muy grave puesto que no se está velando por el bien común, sino por el enriquecimiento desmesurado de unos pocos: los banqueros y los especuladores.

Para poder pagar la deuda de los países se tienen que pedir créditos que conceden los bancos, pero no es posible conseguir dichos créditos directamente del BCE al 1% de interés, excepto en el caso de Alemania. Es también interesante advertir que la deuda alemana es superior a la de países amenazados por ella, como por ejemplo España. Sin embargo esto parece no importar demasiado, porque se dice que la solidez de Alemania y su seriedad da más garantías que cualquier otro país, y es por ello que a los demás países se les castiga con la denominada prima de riesgo, puesto que hay más posibilidades de que no puedan llegar a pagar la deuda. Entre los países que es imposible que puedan pagar la deuda –porque su PIB es inferior a los intereses de la misma– se encuentra Grecia, país que por ese pecado está próximo a abandonar el Euro.

Honestamente, no entiendo como puede calificarse a Alemania de país serio, sólido y confiable: durante el siglo pasado provocó dos guerras mundiales, perpetró un holocausto e invadió a media Europa. Con semejante currículum no entiendo como se le puede dar el poder absoluto y la capacidad de decisión sobre los otros países que se le está dando. Grecia, Italia y España son ya un protectorado alemán de facto: se aplica lo que ordenan sus ministros. Alemania no puede dar lecciones de política, moral ni solidez, en todo caso puede enseñar al resto de Europa como fabricar eficaces lavadoras, elegantes vehículos y eficientes productos químicos, y como venderlos masivamente a los países del sur de Europa. En eso Alemania puede darnos muchas lecciones, en fabricar y vender productos de calidad.

Sin embargo, ser buenos fabricantes y competentes vendedores no otorga el estatus de buenos gobernantes. También China es un país productor y vendedor y no por ello aceptamos sus tesis económicas y políticas. De Alemania, en cambio, lo aceptamos todo. Esto ha sido así hasta hoy. Yo y un buen nutrido grupo de ciudadanos empezamos a estar más que hartos de los desmanes alemanes, que están llevando a la destrucción económica y a la depresión absoluta de regiones europeas que no son tan avanzadas industrialmente, pero que son tesoro y baluarte de la cultura occidental, como Grecia.

En conclusión, como europeo no aceptaré jamás una Europa donde Grecia sea un país de segunda fila y Alemania el brazo ejecutor de los deseos de especuladores. No queremos que se dicte lo que debe ser Europa desde el Deutsche Bank. No admitimos los dictados alemanes de austeridad y por ello exigimos el abandono de Alemania de la zona Euro, así como también el abandono de Alemania de la Unión Europea, por el peligro latente que representa. No admitiremos jamás cualquier injerencia en la soberanía de los países europeos que venga desde Berlín. Los políticos alemanes deberán contentarse con gobernar para Alemania, y atender a los valores europeos que han dotado a Alemania de democracia, unidad y reconocimiento tras la caída del muro de Berlín. Por nuestra seguridad, no podemos dejar a Alemania que gobierne Europa, puesto que históricamente sabemos que de esa decisión no puede llegar nada bueno: el complejo de superioridad alemán impregna cada decisión que toman los gobernantes de ese país.

viernes, 11 de mayo de 2012

046: Economía, cultura y sociedad

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No hay más que echar un vistazo a las noticias del día para comprobar que en la mayoría de ellas se hace una referencia económica. No hablamos, por ejemplo, del valor cultural del teatro, el cine o la literatura española en relación a su calidad, sino de si se venden más entradas y su valor económico aumenta. Si algo mueve dinero, nos es útil, es importante; luego se habla de ello. ¿A qué viene sino, tanto jaleo con la cultura gastronómica? Pues por el dinero que mueve a través del turismo, y por la exclusividad de los restaurantes que ofertan este tipo de comidas, prohibitiva y excluyente (luego apetecible y deseable) que no por la cultura que promueve en sí, dado que yo al paladear, saborear y tragar no lo percibo como cultura. 


Pero así es como entra el lenguaje económico al lenguaje común –la industria de la cultura– porque día tras día nos están vomitando, a través de los medios de comunicación, multitud de conceptos de empresa o de tecnología. Por ejemplo: ahora los “megapíxeles de una cámara” han sustituido al arte de “tomar buenas fotos”; la capacidad de un equipo informático define lo que puedes hacer con él, incluso te incluye en un grupo (la acérrima defensa de cada sistema que hacen los usuarios de Mac, Windows y Linux me da la razón); las ventas de la flamante nueva autora de misterio han sustituido a la literatura clásica... y también a la buena literatura de hace no más de tres años: la novedad lo es todo; el exabrupto del mal cómico sustituye al comediante clásico que se desvanece junto con los textos de Plauto. Sin embargo esto no es nuevo, aunque ahora lo tengamos tan presente. 


Lo denuncia Vargas Llosa en su Civilización del espectáculo, y tengo que darle la razón, estoy de acuerdo: la industria cultural ha matado a la cultura. Pero además, ha pervertido nuestro lenguaje, no sólo el del lector o el crítico, sino el de cualquiera, que al entender cualquier creación artística como producto, la valora según su precio. Esto es aún más visible en el mundo de las subastas de arte, donde no se compran cuadros o esculturas, sino formas de pertenecer a un grupo privilegiado (el escandaloso precio que se ha pagado por El grito de Munch me vuelve a dar la razón); a través del arte se compra un estatus, esto es: justificando un interés artístico nos posicionamos en un escalón más refinado y culto, con la intención de que nos vean desde abajo. 


Ya no nos interesa la cultura para aprender y deleitarnos, sino para pertenecer al grupo de los cultos, los últimos apreciadores del arte, los endogámicos intelectuales que, por encima de todo, valoran la cultura del dinero. Y desde luego, también nos gusta comer bien, hasta el punto de inventarnos la cultura del buen comer. ¡Ahí es nada! Otro tanto puede decirse de la industria de la moda. Como nos gusta vestir bien, nos creamos unas ropas excluyentes que poca gente en su sano juicio acaba poniéndose. El vestir bien es lo de menos, lo importante es que te vean: tú mismo como espectáculo, como parte de un grupo de privilegiados, de apreciadores, de gente "que sabe". 


Así que para cuando insultar sea considerado un arte –al paso que vamos será pronto– también nos inventaremos la industria del insulto, y se pagarán auténticas fortunas para disfrutar en exclusiva de los mejores insultos; pero no porque genuinamente nos gusten, sino porque será la novedad para seguir perteneciendo al endogámico grupo de los cultos. No hay que pararse a pensar, ni un minuto, en que la cultura no pertenece a ningún grupo, sino que, como la felicidad, no existe sino en los breves instantes en que la percibimos, como un soplo de viento, y siempre es individual: nadie percibe las mismas sensaciones que otras personas. No existen grupos ni elites culturales, solo gente con ganas de notoriedad, estatus e ínfulas de intelectual.

jueves, 10 de mayo de 2012

045: Bankia: todo un futuro juntos

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Me quedo sin palabras ante esta visionaria publicidad, efectivamente el lema "Todo un futuro juntos" es fantástico, puesto que vamos a tener que pagar con nuestro dinero –el dinero del estado es nuestro dinero– la quiebra del banco conformado por varias cajas quebradas. El mismo dinero que ya no se va a destinar a Sanidad o Educación, por ejemplo, por lo que sí, cierto: hoy y en el futuro nos acordaremos de Bankia, de Rodrigo Rato, de Caja Madrid, de Esperanza Aguirre y de Mariano Rajoy, sin olvidar tampoco a Zapatero, MAFO y Rubalcaba... ¡que aquí hay para todos! ¡La fiesta nunca termina!

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